Disfruta de una experiencia única, donde cada botella de Mezcal Darío cuenta una historia de tradición y sabor. Corporativo 60 grados, de la mano de nuestro socio y vocero Erik Darío, creamos esta bebida excepcional que preserva la herencia mezcalera.
Originario del bosque de Madero, Michoacán, Mezcal Darío es elaborado artesanalmente con agave cupreata. Cada botella refleja la esencia de su tierra y tradición, gracias a la dedicación de nuestros maestros mezcaleros.
Nuestro maestro mezcalero, Livorio Villa Pérez, destila el mezcal siguiendo métodos ancestrales. Desde su vinata en la montaña, captura la pureza de la naturaleza y la riqueza de la tradición en cada gota.
Paso a paso
El arte de nuestro mezcal se puede resumir en seis pasos: siembra, cosecha, cocción, machacado, fermentación y destilación. Cada paso es realizado con técnicas ancestrales, transformando la tierra en un licor artesanal, puro y lleno de matices que encierran siglos de tradición
Siembra
Cosecha
Al alcanzar su madurez, son retiradas las hojas con un afilado cuchillo de hoja plana llamado coa. Así, la piña, el corazón dorado de la planta, queda al descubierto, preparado para su transformación en un néctar de eternidad.
Cocción
En un hoyo bajo tierra lleno de ardientes rocas volcánicas, se entierran las doradas piñas por cinco calurosos días. El abrazo del fuego y el susurro del humo transforman la piña, dotándola con el carácter ahumado que da sabor y vida al mezcal.
Machacado
Tras el abrazo del fuego comienza el ritual del machacado, con el reverso de un hacha, un golpeteo constante como un latido, devela un aroma ahumado tras cada desgarre del agave, el proceso termina con la transformación de las piñas en un puré dorado.
Fermentación
El agave desgarrado se coloca en tinas de madera, sumergido en un abrazo de agua. Durante cinco días la levadura natural se encargará de fermentar, alimentándose de los azúcares del agave.
Destilación
Finalmente se destila dos veces en un alambique de madera, durante tres días ininterrumpidos, el maestro mezcalero debe asistir este proceso, velando cada gota sin descanso. El producto final es una bebida única y exclusiva, un reflejo de arte y devoción que Mezcal Darío pone en tus manos.